Tipos de Hosting

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Si estás pensando en crear tu propia página web, sin duda una de las palabras que más habrás escuchado es hosting. Sin embargo, con toda la información que existe en Internet, es muy posible que estés hecho un lío respecto a qué es exactamente, los tipos de hosting que existen, y cuál deberías escoger en función de tus necesidades concretas y las de tu negocio.

Precisamente por eso nace este artículo: para contarte con el mayor detalle posible qué es exactamente un hosting, cuáles son las diferencias existentes entre los distintos tipos que hay, y cuál te vendría mejor en función de tu presupuesto, el tipo de web que quieras crear y otros factores similares.

Qué es exactamente un hosting 

Antes de entrar de lleno en los tipos de alojamiento que existen, es necesario que definamos primero qué es un hosting. Este concepto, a pesar de ser uno de los más importantes en cuanto a la creación de páginas web, también es uno de los que más confusión causan entre muchos usuarios de la red.

Lo primero que tienes que saber es cuál es la diferencia entre un dominio y un hosting. Ambos suelen contratarse al mismo tiempo, por lo que si aún no sabes mucho sobre este mundillo es fácil que te hagas un lío entre los dos servicios. Sin embargo, son completamente diferentes y pueden incluso adquirirse por separado. 

Un dominio no es nada más que la dirección web de una página, lo que escribes en tu navegador para acceder a ella. Suelen acabar en .com, .es o .net, y contratar uno de ellos no es demasiado caro (en algunos sitios puedes encontrarlos por menos de 10 euros al año). 

El hosting, por otro lado, es el espacio virtual en el que se almacenan los datos de una página. Sin él, nadie puede acceder a una web ni ver ninguno de sus contenidos. Suelen ser más caros de contratar que los dominios; y debido a ello, elegir de entre todos los tipos de hosting aquel que más se adapte a tus necesidades puede ser una decisión complicada. 

Otro de los conceptos que tienes que entender es qué es un servidor. Mientras que el hosting es el espacio virtual en el que se aloja tu página web, el servidor es el espacio físico donde se guardan los datos de la misma. Se trata de una especie de superordenador con su disco duro, capacidad de almacenamiento interno y memoria RAM que se encuentra en algún lugar del mundo. Cuando contratas un hosting, en realidad estás pagando por la oportunidad de almacenar la información de tu web en uno de ellos. 

Entender qué es un servidor web y qué opciones tienes a la hora de usarlos es fundamental para comprender los distintos tipos de hosting que existen. Ahora sí, ¡ya podemos entrar de lleno en la materia! 

Tipos de Hosting 

Existen multitud de tipos de hosting que puedes contratar. En función de cuáles sean tus necesidades y el presupuesto con el que cuentes, te interesará elegir uno u otro. En este artículo veremos las siguientes alternativas: 

  • Hosting gratuitos. 
  • Hosting compartido. 
  • Hosting elástico. 
  • Hosting virtual (VPS). 
  • Hosting dedicado. 
  • Hosting en la nube (cloud hosting). 

1- Hosting gratuito

Cuando estás empezando en el mundo de las páginas web, es muy probable que te plantees la opción de crear la tuya propia utilizando algún tipo de servicio gratuito de alojamiento. Estos te permiten utilizar sus servidores sin tener que pagar, y pueden ser una gran opción si no cuentas con mucho presupuesto; pero si tu intención es montar algún tipo de negocio online, se te quedarán cortos enseguida.

Existen multitud de servicios de hosting gratuitos, pero probablemente los más conocidos sean Blogger, WordPress.com, y Wix. Todos ellos te dan la opción de crear una página web de forma sencilla, en principio sin tener que pagar nada por ello. Sin embargo, también tienen una serie de desventajas que hacen que no sean adecuados para todos los propósitos. 

Por ejemplo, la mayoría de los servicios de hosting gratuitos están muy limitados en cuanto al control que tienes a la hora de personalizar tu web. Por lo general, no podrás utilizar plugins, al contrario que en casi todos los servidores de pago.

Además, normalmente tendrás que conformarte con el dominio propio de la página. Es decir que, en lugar de tener una URL como tunombre.com, en el buscador aparecerá algo como tunombre.wordpress.com o tunombre.wix.com. De nuevo, esto solo es importante si quieres monetizar de alguna manera tu web o usarla para crear tu marca personal; si únicamente vas a utilizarla como un hobbie, los servidores gratuitos pueden ser uno de los mejores tipos de hosting para ti.

2- Hosting compartido 

Entramos ya en el terreno de los hostings de pago con una de las soluciones más utilizadas por webmasters de todo tipo. Cuando contratas un servicio compartido, lo que estás haciendo es alojar tu página en un servidor que no se emplea en exclusiva para ti. Por el contrario, sus recursos serán divididos entre varias webs que también han pagado por el mismo tipo de plan.

La ventaja de los servicios de hosting compartido es que son los más baratos con diferencia. Por muy poco dinero al mes, podrás tener una página de aspecto profesional. Además, si lo único que quieres es una web personal no demasiado exigente a nivel de recursos, este tipo de plan suele ser más que suficiente a la hora de cubrir tus necesidades.

Otra de las ventajas de los hosting compartidos es que el mantenimiento y configuración del mismo son extremadamente sencillos. El proveedor del servicio se encarga de casi todo; tú tan solo tendrás que instalar un CMS como Wordpress para tener tu web lista, algo que se puede lograr en muy pocos minutos. Además, siempre podrás actualizar a un servicio superior si en algún momento este se te queda corto. 

Sin embargo, no todo son ventajas. Cuando contratas un hosting compartido, el rendimiento de las otras páginas web alojadas en tu servidor afecta a la velocidad de la tuya. Si por ejemplo te toca compartir servidor con una web muy pesada, es posible que la tuya cargue más lento o que tengas problemas para subir archivos. Esto en general no te ocurrirá si solo quieres una web básica; pero si por ejemplo tienes una página con una enorme cantidad de visitas mensuales, puede que este tipo de hosting se te quede corto. 

3- Hosting elástico 

Uno de los tipos de hosting menos conocidos y sin embargo de los más interesantes son aquellos conocidos como “elásticos”. Se trata de una especie de versión mejorada de los clásicos hosting compartidos: al igual que en estos, al contratarlo estarás compartiendo un servidor con otras páginas web. La diferencia es que a cada usuario se le asigna una cantidad de recursos físicos que puede utilizar, metiendo su página en lo que se conoce como “entorno virtualizado independiente” o LVE.

Estos LVE no llegan a ser servidores virtuales (que son lo que utilizan el siguiente tipo de hosting que veremos), pero tienen algunas características similares a las de estos. Podríamos decir que se trata de un paso intermedio entre los hosting compartidos y los VPS. Pero, ¿cuáles son sus ventajas e inconvenientes? 

Ventajas: 

  • Su precio suele ser mucho más bajo que el de los hosting virtuales, aunque un poco superior al de los compartidos. 
  • El proveedor del servicio se encarga de toda la administración, al contrario de lo que ocurre en otros servicios más caros. 
  • A pesar de compartir servidor, tienes asignados los recursos de tu web de antemano, por lo que no deberías quedarte sin ancho de banda en ningún momento.
  • Suelen ser bastante sencillos de configurar. 

Inconvenientes: 

  • Al estar administrados por el proveedor del servicio, no son tan configurables como por ejemplo los hosting dedicados. 
  • Con esta opción, sigues compartiendo recursos con otras páginas web, por lo que si necesitas una gran capacidad puede que los hosting elásticos no sean los más adecuados para ti. 

Un ejemplo muy claro lo representan los diferentes planes de hosting que prepara Webempresa.

4- Hosting virtual (VPS) 

Para todos aquellos que quieren un poco más de potencia para sus páginas web, pero que no quieren gastarse demasiado dinero, los hosting virtual o VPS (de sus siglas en inglés virtual private server) pueden ser una opción muy interesante. 

Como ocurre en el caso de los anteriores, al contratar este servicio se crea un espacio virtual dentro de un servidor; pero al contrario que en estos, aquí los recursos ya están asignados de antemano. En función del plan que se escoja, se recibirán diferentes cantidades de memoria RAM, capacidad de almacenamiento… 

La principal diferencia con los hosting elásticos es que los VPS suelen ser “no administrados”, lo que quiere decir que el propio cliente se encarga de la gestión de todas las características de su servidor virtual. Esto tiene ciertas ventajas, como que otorga mayor flexibilidad a los usuarios, pero también puede llegar a complicar bastante el uso de esta opción. 

Una de las ventajas más importantes de los VPS es que los recursos están completamente divididos entre cada cliente, no afectando en absoluto lo que haga uno a los demás; pero el precio es mucho menor que en el caso de tener un verdadero servidor físico a disposición de cada uno. 

En cuanto a sus desventajas se encuentran la dificultad de administrar el servicio (normalmente es necesario que el usuario tenga ciertos conocimientos técnicos), el mayor precio de este tipo de hosting, y la menor potencia disponible en comparación de servicios más caros como los servidores dedicados. 

5- Hosting dedicado 

Uno de los tipos de hosting más potentes que existen son los hosting dedicados. Normalmente se emplean nada más que para páginas que esperan recibir una gran cantidad de visitas, o para empresas que necesitan toda la capacidad posible debido al volumen de sus negocios online. Debido a ello, también se trata de una de las opciones más caras. 

La principal característica de los hosting dedicados es que a cada usuario se le asigna un servidor físico que será utilizado tan solo por él. Esto quiere decir que no tendrá que compartir su espacio virtual con nadie más: todo el ancho de banda, la memoria RAM y la capacidad de almacenamiento estarán disponibles para que los use una sola persona. 

Esto quiere decir que la velocidad de carga de la página, la memoria interna disponible y muchos otros recursos serán más altos que en cualquiera de las alternativas anteriores. Además, normalmente la atención al cliente es mucho más personalizada, debido a que se trata de un servicio premium. En la práctica, esto se traduce en que cualquier problema que puedas tener con un servidor dedicado será solucionado con mucha rapidez la mayoría de las veces. 

Por otro lado, habitualmente el proveedor del servicio se encarga de mantener el servidor funcionando correctamente, y de administrarlo. Esto hará que no necesites conocimientos técnicos de ningún tipo para poder configurar tu web: lo normal es que la empresa con la que contrates el servicio se encargue de todo. 

En cuanto a sus desventajas, la principal es probablemente el precio. Al tener un servidor físico tan solo para ti, este tipo de servicios suelen ser mucho más caros que cualquiera de las opciones anteriores. Además, para que puedas aprovechar al máximo las ventajas, la empresa con la que contrates el hosting dedicado tiene que saber configurar correctamente el servidor, por lo que tratar de ahorrarte dinero yendo a la opción más barata de este tipo puede acabar saliéndote caro a largo plazo. 

En resumen, este tipo de hosting es adecuado para ti si quieres montar una empresa que necesite la mayor cantidad de recursos posibles, o si quieres un servicio premium y no te importa pagar un precio elevado para conseguirlo. 

6- Hosting en la nube (cloud hosting

El último de los tipos de hosting que existen es también el más potente de todos. Se utiliza principalmente para empresas que necesiten la máxima seguridad y capacidad, o para crear páginas web que esperen recibir una enorme cantidad de visitas. 

El principio básico de los cloud hosting es el siguiente: con este servicio, tu página web estará alojada en varios servidores al mismo tiempo, que se conectarán a través de una red privada y actuarán en conjunto como si se tratase de un superordenador. Por lo tanto, la capacidad con la que cuentas es mucho más elevada incluso que en el caso de los hosting dedicados; y si se produce algún fallo en uno de los servidores, tú no lo notarás porque tu página seguirá funcionando como siempre utilizando el resto de ellos. 

Dentro de este tipo de hosting, podemos encontrar dos variantes, al igual que ocurre por ejemplo con los VPS: los que son administrados por el proveedor del servicio, y aquellos en los que el cliente tiene que encargarse de esta tarea. Estos últimos son bastante complicados de manejar, por lo que solo deberías escoger esta opción si tienes conocimientos técnicos muy avanzados sobre el tema. 

Por otro lado, la principal ventaja del cloud hosting además de la seguridad contra fallos en un servidor es que a nivel práctico contarás con recursos ilimitados. Además, normalmente tan solo pagarás por los recursos que utilices en cada momento, por lo que a largo plazo puede ser más rentable que usar un servidor dedicado para algunas grandes empresas. 

Sin embargo, si tan solo estás pensando en crear una página web sencilla y no necesitas todos estos recursos, el hosting en la nube es mucho más caro que las demás opciones y realmente no te hará falta utilizarlo. 

Conclusión 

Como puedes ver, existen muchos tipos de hosting distintos, cada uno adaptado a las necesidades de un grupo de usuarios en concreto. Esperamos que después de haber leído este artículo te haya quedado más claro cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, y cuál te conviene más contratar en función de cuál sea tu proyecto. 

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